Attys, finalmente…

Acariciar el fuego. Mis uñas se derriten. Jugar con candela. Los pellejos gotean achicharrados. Lloro porque no sé quién soy, ni a qué he venido. ¿Quién me invitó? No quiero respuestas que den alivio a lo que no es una herida. Es una sospecha, no una duda. La duda engrandece, la sospecha adocena. No pregunto por qué estoy sola quemando mis manos, con el salgo en el estómago de llanto de los niños, el hipo de la inocencia. No necesito que me expliquen por qué he dejado de ser yo si alguna vez lo fui.

me fascina llorar.

Hace mucho tiempo que no me río de los peces de colores. Vivo desesperada por el hambre de los pueblos, el destino del país; los niños abandonados, la droga, el sexo, la soledad, la cultura, las razas; en fin, soy un resumen del mundo. Vivo concentrada en la desinformación, en los sufrimientos que intuyo en la historia de la humanidad. Pertenezco a ella. Soy una mitad angustiada por la otra mitad. Esa es la trascendencia de la cual tengo demasiada conciencia. Después, soy alguien deslumbrada porque aún llora por un hombre. El de todos los días. El que no vendrá.

Sangre Azul, Zoé Valdés, Pag 143, 144.

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Un comentario en “Attys, finalmente…

  1. Es fascinante como escribes en prosa pensamientos y sentimientos poéticos. Dibujas con las palabras. Me encanta.
    Un abrazo

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