Dime quién soy.

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Debo decir que las novelas de tiempos de guerra no son lo mio, pero esta la recibí como regalo de cumpleaños de mi madre quien alimenta continuamente mi vicio lector

También debo decir que esta novela la considero un crimen ecológico, mil y pico de páginas contando una historia que podría haberse desarrollado exitosamente en la mitad del espacio y salvar algunos árboles. A continuación expongo mis razones para lo cerca que estuve de abandonar la lectura de esta monstruosidad.

A ver, la novela empieza con un periodista quien recibe encargo de averiguar la vida y milagros de su bisabuela quien había abandonado a su hijo (el abuelo del periodista) y de cuya existencia nadie hablaba. Como  el periodista estaba casi en el paro, aceptó. No sé ni cómo explicar lo irrelevante e insulso de este personaje que debía ser el hilo conductor de la historia.

En fin, la bisabuela se llamaba Amelia Garayoa. El tipo agarra la guía telefónica, llama a un par de Garayoas y, adivine, encontró a la familia de la bisabuela, fue a su casa y es explicó su cometido: averiguar sobre la vida de Amelia para ganarse los reales que le había prometido la tía (sí, la tía del periodista fue la del encargo).

Los familiares de Amelia, un par de viejitas muy viejitas, deciden ayudarlo. Sin embargo la ayuda estaba condicionada a que ellas debían leer lo que fuera que averiguara antes de entregárselo a la tía del encargo. Una vez aceptada la condición, proceden a decirle que hable con cierta persona, luego con otra y otra y otra… En algún momento, la tía abandona el proyecto y las viejitas deciden pagarle al tipo para que continúe.

Así, el periodista se encuentra viajando por todo el continente, hablando con gente que simplemente le daba un retazo de historia y luego lo mandaba a otro lugar a buscar otro retazo de historia. No es mala la idea para causar suspenso, si no fuera por las páginas perdidas en irrelevancias como la madre del periodista y las afiliaciones políticas del mismo. O la inexplicable reticencia de las ancianitas a ayudar a completar la historia y su mala actitud. Con decirles que el libro no se pone interesante sino hasta la página 600.

El estilo de narrador omnisciente que adopta la escritora es, en la práctica, imposible ya que los que narran la historia no estuvieron presentes durante los hechos, se basan en documentos históricos o diarios de otras personas salvo en algunas excepciones ¿Cómo saber el momento  exacto en que se desmayó una persona en la sala de torturas si no estuviste ahí?

En resumen, el periodista logra averiguar que Amelia Garayoa, su bisabuela, fue una espía que trabajó para distintas agencias, que pasó las de Caín en campos de concentración, fue violada, torturada y casi asesinada. Sin embargo, es un personaje sin profundidad, simple, que no logra despertar simpatía. Una burguesita comunista que decidió abandonar a su marido e hijo por otro hombre convencida que lo hacía por la revolución, pero que se indigna al saber que la nana de su hijo se ha convertido en la señora de la casa porque “eso es ser igualada”. No hay nada relevante en su persona salvo que era bella y muy delgada.

Y el periodista termina su asignación sin reflexiones ni emociones.

Y señores, el final es patético.

Este libro es un excelente ejemplo de buenísima idea y terrible ejecución. Si fuera editora, le hubiera dicho a Julia Navarro que escribiera todo eso como un diario y empezara la novela diciendo alguien lo encontró en un trozo de muro de Berlín.

2014-05-02 14.10.52
Melody Gray: lectoadicta desde los 3. Fanática de las palabras, sonidos y silencios. Para más información, visite mi blog: sereta.wordpress.com
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Un comentario en “Dime quién soy.

  1. Nunca había oído hablar de esta autora española (que al parecer ya va por su 4to libro), pero con sólo oir el número de páginas me da tembladera. Yo creo que sólo Tolstoy, Dostoyevsky y Mann se merecen tanta atención. hahahahha De cualquier manera, quiero decir que así mismo como la vida, uno tiene que probar de todo en la literatura…Y admiro a esta lectora por haber llegado al fin de esta novela. hahahhaa Yo tenía como lema no leer ningún aurtor que no hubiera muerto o que no hubiera pasado por la crítico de los críticos más voraces…Ahora estoy cambiando…quiero ser una mejor persona…smile emoticon No le daría mi atención a este libro…Aun me falta Guerra y Paz, Los Budenbrooks y una tarranta de libros enormes y que sí tienen peso. Saludos Mery!

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