27 años.

A pocos meses de abandonar este número, me encontré con un texto muy oportuno escrito por Roque Dalton.1560716_10153754109715158_1233298834_n

La Elegancia del erizo, Capítulo 17, Página 260

Y entonces, lluvia de verano…

¿saben lo que es la lluvia de verano?

     Primero la belleza pura horadando el cielo de verano, ese temor respetuoso que se apodera del corazón, sentirse uno tan irrisorio en el centro mismo de lo sublime, tan frágil y tan pleno de la majestuosidad de las cosas, atónito, cautivado, embelesado por la magnificencia del mundo.

    Luego, recorrer un pasillo y, de pronto, penetrar en una cámara de luz. Otra dimensión, certezas recién formadas. El cuerpo deja de ser ganga, el espíritu habita las nubes, la fuerza del agua es suya, se anuncian días, en un renacer.

    Después, como a veces el llanto, cuando es rotundo, fuerte y solidario, deja tras de sí un gran espacio lavado de discordias, la lluvia, en verano, barriendo el polvo inmóvil, crea en las almas de los seres una suerte de hálito sin fin.

Así, ciertas lluvias de verano se anclan en nosotros como un nuevo corazón que late al unísono del otro.

Muriel Barbery

Zoé Valdés: sobre la soledad.

Uno está solo. Uno compra un dulce para vengarse de la soledad. Uno está solo y lee, para buscar la compañía de otro que también está solo y por eso escribe. Uno está solo con su piel de solo, una piel de granitos . Una tiene novio, marido, o amante, porque dicen que la soledad a dos es mas soportable, pero la soledad es siempre la misma, endúlcela o no. Uno tiene hijos porque son ellos los que uno cree que harán olvidar cuán solos estamos, pero un día han crecido y uno reafirma que es el culpable de la soledad de los hijos. El parto es el acto de soledad más grande de la vida, porque hay un ser que te abandona, que dejó de ser tú. Un ser que se sintió muy solo dentro de ti. Y nos cae encima todo el peso de la muerte, todo el peso de la vida. ¡Ese terror tan solitario! Uno está solo y mira al teléfono. Escuchas música con placer sadomasoquista  de estar todavía más solo. Uno está terriblemente solo y mira a través de la ventana, siempre habrá una ventana para cada solo, y un smog de soledad se cuela por las chimeneas. Uno está solo frente a la correspondencia, frente a las cartas del que se queja que no puede más porque está solo y por eso se suicida, pero también decide vivir, porque quién sabe si haciendo como si no nos diéramos cuenta dejamos de estar solos. Y porque al menos conocemos la soledad de este mundo, ya es algo. Uno está solo y se emborracha, y en la borrachera de lo único que logras acordarte es de que estás inmensamente solo con la botella vacía. Y en el cine uno está calladamente solo, enfrentado a la soledad de los actores, del director, del guionista, uno está solo frente a un puñado de soledades y no se puede ni fumar. Uno está solo y fuma, los cigarrillos son deliciosos compañeros de viaje. Los cigarrillos tan solos en los ceniceros. Desapareciendo. Desapareciendote. Uno está solo y consigue un gato, lo miras a los ojos y sientes escalofríos porque el gato está tan solo en su especie. Uno está solo y organiza fiestas, a donde irán los tristes a encontrar pareja, y casi siempre son los tristes los que se van sin ella, solos en ellos mismos. Y los alegres encuentran rápido, pero se marchan todavía más solos: sumando la del prójimo.

Uno está solo y termina bailando con su sombra, en puntillas para no molestar al vecino que estará haciendo el amor con su doble. Uno está solo y crea una historia, verdadera o falsa. Uno está solo y la escribe para que los demás también sientan que están solos, y uno no sea más el solo del mundo. Y porque quién sabe si acabamos por comprobar que la conciencia de soledad a más toca a menos, aunque sea otra mentira comprobada. Y porque no es tan fiera como la pintan.

Zoé Valdés – Sangre Azul. Págs 46 -47.

La Hija del Caníbal – Página 139.

En la vida hay conocimientos que se buscan y conocimientos que se encuentran. Los conocimientos que se buscan suelen ser técnicos o erúditos. Normalmente se adquieren paso a paso, con una presunción previa de lo que vendrá . Claro que también puede tratarse de asuntos emocionales e íntimos; una muchacha virgen puede querer saber lo que es el sexo, por ejemplo. Pero, aún en estos casos, los conocimientos que se buscan suelen ser un desarrollo de la propia vida. Añaden, no restan. Aportan datos, memorias y vivencias. Acumulan.

Los conocimientos que se encuentran, por el contrario, suelen amputar una parte de ti. Por lo pronto, te roban la inocencia. Tú estabas tan tranquilo, ignorante feliz de tu ignorancia, cuando, zas, te atrapa una novedad, una maldita sabiduría a la que no aspirabas. Por lo general, una revelación es eso: un fogonazo de insoportable claridad, un rayo de realidad que te cae encima. Una luz despiadada bajo la que descubres que lo que antes para ti era paisajes no son más que forillos, y que has vivido en un teatro creyendo que era vida; de modo que has de recolocar tu pasado, reescribir de nuevo tu memoria y perdonarte a ti mismo por tanta estupidez y tan feroz ceguera. Para bien o para mal, nada sigue igual tras una revelación como es debido”

La Hija del Caníbal- Rosa Montero, Página 139.

El País Bajo mi piel – Página 365

Vivida mi vida hasta este punto me atrevo a afirmar que no hay nada quijotesco, ni romántico en querer cambiar el mundo. Es posible. Es el oficio al que la humanidad se ha dedicado desde siempre. No concibo mejor vida que una dedicada a la efervescencia, a las ilusiones, a la terquedad que niega la inevitabilidad del caos y la desesperanza. Nuestro mundo, lleno de potencialidades, es y será el producto del esfuerzo que nosotros, sus habitantes, le entreguemos. Igual que la vida surgió de acomodos y reacomodos, la organización social que nos lleve a la plena realización de nuestro potencial como especie, surgirá de flujos y reflujos en las luchas y esfuerzos que hacemos, como conjunto, en las diversas regiones del planeta.

El futuro es una construcción que se realiza en el presente, y por eso concibo la responsabilidad con el presente como la única responsabilidad seria con el futuro. Lo importante, me doy cuenta ahora, no es que uno mismo vea todos sus sueños cumplidos; sino seguir, empecinados, soñándolos. Tendremos nietos y ellos hijos a su vez. El mundo continuará y su rumbo no nos será ajeno. Lo estamos decidiendo nosotros cada día, nos demos cuenta o no.

Página 365, “El País bajo mi piel” – Gioconda Belli

“Capítulo IX: De cómo se cerró un ciclo de mi vida”

No calculé el vacío ni las trampas con que la nostalgia lavó el recuerdo para dejarlo reverberando como una joya deslumbrante, un diamante al que se le extrae el carbón que lo opaca.

La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas, se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso, mágicamente anonadada por la belleza.

No recuerdo discursos contra mis débiles brazos guardando la exacta dimensión de tu cintura; recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia de tus manos.

Pág. 336, El País Bajo mi piel – Gioconda Belli