El insólito peregrinaje de Harold Fry.

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El insólito peregrinaje de Harold Fry es la primera novela de Rachel Joyce. Vi el libro por primera vez en una librería, me gustó la portada y el título, pero no lo compré hasta la feria del libro.
Harold, el protagonista, es un inglés jubilado y gris que vive con su esposa que parece juzgarlo para todo, hasta que un día Harold decide que debe cruzar Inglaterra para ver a una vieja amiga que está muriendo de cáncer, caminar a su encuentro en lugar de mandarle una insípida carta. Harold se va sin equipaje, sin teléfono, sin comida y con los peores zapatos para caminar, solo así.
En cuanto a la historia, te lleva suavemente, pero evita los lugares comunes. La autora te sorprende justo cuando piensas que ya has descifrado a los protagonistas. Tiene un aire de melancolía muy inglesa, muy correcta, muy impersonal.
Es un libro sobre dejar ir, encontrar una razón para vivir fuera de simplemente respirar; un libro que te hace revisar tus razones para siempre andar refunfuñándole a tus seres queridos.
El viaje que inicia como un impulso absurdo e irracional se convierte en un fenómeno mediático, una revolución en la vida de quienes están involucrados y te deja pensando si no deberías tú también echar a andar por una razón que solo tú comprendas.

Reseña por:

Melody Gray
Melody Gray, Sereta.wordpress.com
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La vida de las mujeres

Rodeada de la naturaleza de Jubilee, de los animales de la granja y de sus peculiares tíos, Del es una que todo lo examina profundamente y cuestiona. Su curiosidad le lleva a mirar con asombro todo lo que le rodea, por ratos parece que hay detalles sobre los que repara que pueden parecer absurdos, pero que te permiten entender a plenitud su entorno y su vida.

Aunque el título del libro te haga pensar que es un libro centrado en las mujeres de esta historia, Alice Munro logra maravillosamente entrecruzar la vida de hombres y mujeres, explicado desde la mirada de Del, quien pasa de la infancia a la adolescencia cuestionando todas esas normas impuestas por la sociedad en la que claramente nos encontramos en desventaja.

La vida de las mujeres es un maravilloso libro que contiene varios relatos centrados en la vida de Del, su madre, su padre, tíos y amigos y la transformación que experimentan cada uno de ellos con el paso de los años, pero sobre todo la maduración de Del, un personaje que repara en todo acontecimiento de su vida, que le ayudan a sobrellevar la infancia y ese cambio tan importante que es llegar a la adolescencia, con todo lo que eso implica.

Luego de los dos primeros capítulos que a mi parecer fueron lentos (quizás tediosos), no pude parar de leer esta novela, me encantó la facilidad con que Munro te acerca a los personajes y a los distintos eventos que parecen poco trascendentes, pero sobre los que necesitas terminar de leer. Esto sin duda hace un gran narrador, tomar algo simple y hacerlo ver tan maravilloso.
Hay un algo que hace este libro tan espléndido, puede que el aire autobiográfico que le imprime Munro, los detalles exhaustivos de las situaciones que enfrenta Del y su familia o los aspectos tan cotidianos que permiten la completa identificación del lector.

Reseña: Mery

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Antigua vida mía.

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El amor alcanza la perfección en la amistad. No hay medias tintas ni distancias posibles que destruyan una amistad macerada con risas y lágrimas a lo largo de años y muertos. De eso trata esta novela. De nosotras, las otras, como nos llama la autora. Sí, de nosotras que nos miramos en el espejo de esa amiga amada. Esa amiga que se convierte en madre, hermana, conciencia y desespero.

Esta es una novela que narra la admiración. Que retrata la desesperación del abandono y el anhelo de soledad. Hay momentos de poesía pura, lirismo inspirado y momentos prosaicos, simples, cotidianos.Los ritos, la magia que acompaña a cualquier latinoamericana, porque en el fondo todas tenemos algo de paganas y brujas. Las mil y una contradicciones que habitan a una mujer, aquellas que le dan la capacidad de crear y destruir. Porque hay que ser valiente para ser mujer.

Es una novela que deshilacha y cose.

Y nosotras, las otras, las que llevamos adentro a todas las mujeres que hemos amado, que nos han amado. Nosotras que somos el resultado de todas las madres que vamos hallando en el camino. Nosotras no somos otras, somos ellas y ellas somos nosotras.

Se lee fácil, aunque la estructura no es lineal, se lee fácil porque más allá de contarnos la historia, la autora nos las sopla en los huesos.

Así es que, si no la han leído, háganse el favor de leerla.

Melody Gray
Columnista: Melody Gray

Reseña de un purgatorio tropical.

Purgatorio tropicalSeis cuentos.  Seis historias.  Varias vidas que siguen un camino en el mismo territorio. Un territorio de muchas realidades, bellezas y horrores que se entrecruzan.  Purgatorio Tropical intenta captar este nuevo escenario que se vive en Panamá post reversión del Canal, con todas las ambiguedades e incertidumbres que puede traer un nuevo siglo y un nuevo maquillaje para una nación tan joven.  Y es en este escenario, en este Purgatorio tropical (título que bien define el sentir de algunos) en el que Raúl Altamar Arias dibuja la vida de varios personajes, muchos de ellos tan cercanos a los que de una manera u otra han convivido en los escenarios descritos.  Para mí, que resido a kilómetros de distancia de Panamá por muchos años, fue un viaje al pasado que me trajo a la memoria los lugares y personas con los que conviví.  Algunos personajes me hicieron imaginarme exactamente a la persona que sirvió de inspiración.  El lenguaje coloquial usado en los diálogos enfantizó aún más ese sentimiento que, debo confesar, me transportó al Panamá que tengo en mi memoria. Cada una de las historias podrían encajarse bien en la vida de cualquier familia panameña (o centroamericana, o gringa, o española, o de donde sea).  “Destinos”, que es el primer cuento, narra la vida de una no tan superficial Ana Melissa con sus amigas totalmente superficiales.  Todas piensan que la vida es estar tranquila en su casa, con hijos y empleadas, casada con un buen tipo y atendiéndolo bien…”Para qué complicarse la vida?” se atreve a decir una de ellas.  Juanri, marido de Ana Melissa, es el típico macho panameño que quiere tener un trofeo en la casa, también “sin complicaciones”, y hace de todo para que ella haga su papel de esposa y se sienta feliz.  Pero Ana Melissa quería ver más allá de la ventana de su penthouse de 300 metros cuadrados, como tantas mujeres que se encierran en la jaula de oro que sus “atentos” maridos les regalan apenas se casan. El segundo cuento, “Pavo Real”, es la historia de un “pavo”, que se ve atrapado entre lo nuevo y lo viejo, entre el hoy y el ayer y lo que implica hacer cambios para el progreso.  Es la historia de la transición de los buses de Panamá, de los famosos diablos rojos y los nuevos Metro Bus.  Colombianos, maleantería, juegavivismo, barrios de la periferia y choferes que se divierten con su diario vivir.  Otro que me llevó de vuelta al pasado y, sinceramente, no querer volver a estar allá. En “Zonificado”, un grupo de zonians cuenta sus historias con acento gringo-criollo panameño.  Si los panameños tuvieron sus dolores de cabeza con los gringos en Panamá, éstos también tivieron sus “crisis” de identidad y sentimientos de no pertenencia.  Ambos lados con las mismas esperanzas, las mismas tristezas… “Riesgos Vividos” es sobre la realidad vivida por aquellos que se ven envueltos en situaciones complicadas sin querer.  Narcotráfico y mafia colombo-rusa, fiestas rave y DJs famosos le dan el tono moderno y al mismo tiempo decadente de una realidad cada vez más común en las ciudades modernas.  Triste historia. La política, la publicidad y los “closets” a los que muchos se ven forzados a encerrarse en la xenofóbica Panamá son el tema central de “Reflejos Familiares”.  Drama familiar también conocido por la mayoría de los seres humanos en este lado del trópico (y más allá de él, también) y ambientado entre producciones, campañas presidenciales y la hipocresía que ronda por estos entornos, este cuento fue, a mi parecer, el más completo y mejor desarrollado de los seis.  Al leerlo, da la sensación de déjà vu es inevitable. De un matrimonio “pudiente” que después de un extraconjugal polvo oriental, no “pudo” más, Moncho se graduaba del América, una escuela pública, para el orgullo de su madre. Tal vez ahí se vea una metáfora de lo que muchos pasaron al ver sus matrimonios desbaratados por causa del oriente: de lo privado a lo público en un dos por tres.  “Nuevos Comienzos” es el último de los cuentos (en el que, supongo, la palabra “comienzos” tiene mucho que ver) que termina el purgatorio.  Y el que sirve de enlace para los otros cinco.  Moncho, un chico joven, con la vida por delante, sufre un cambio radical que lo obligará a comenzar todo de nuevo.  Y en ese comienzo termina la historia que podría seguir en looping eterno. Para los que están acostumbrados a leer obras clásicas y contemporáneas, como yo, comenzar a leer un libro como Purgatorio Tropical conlleva una cierta desconfianza, por el simple hecho de los altos estándares a los que uno se acostumbra.  Al tomar el libro, la sensación táctil es de las mejores, pues su tamaño es más “pocket” que los pocket books.  Paso las páginas y leo “Mójate los labios y sueña” de Soda Stereo.  Me gusta.  Pero luego me encuentro con una cantidad de errores ortográficos (“mí” sin tilde, etc) que me bajan el trip.  Me pongo a pensar quién corrige estos textos…y si es que los corrigen.  Julia me dice: “dale un chance…seguro que tb te llevará de paseo por algunos lugares de Panamá y sus personajes…lo q pasa es q tú eres muy pro.” Ante eso, pues no me queda otra.  El reto es ese.  Terminar el libro.  Y así lo hice en dos días.  Fue un viaje placentero.  Reí, recordé cosas y situaciones que ya ni sabía estaban en mi cerebro. Algo que me dejó con esperanza fue que me deleité ante el panorama literario panameño, casi desconocido para mí.  Descubrí que las letras no paran, no pueden parar y nunca lo harán.  Tanta gente queriendo contar una historia.  No todos consiguen contarla bien, pero el hecho de existir en el camino ya es algo digno de ser leído.

Lectora invitada:

Indra Barrios Lasso, profesora de inglés y español, ama disfrutar la vida, leer y mirar el cielo.
Indra Barrios Lasso, profesora de inglés y español, ama disfrutar la vida, leer y mirar el cielo.

El surrealismo de Leonora.

“La Giganta” por Leonora Carrington

Cuando Leonora Carrington ve por primera vez las pinturas de Acimboldo en la Galería de los Uffizi,  no tiene más palabras para él que llamarle genio, es este quizás uno de los primeros acercamientos que tuvo Leonora con el surrealismo, porque su vida estaba destinada a formar parte de esto y así lo supo en el momento que Maurie, su madre, le obsequió el libro de Herbert Read: “Surrealismo”, que tenía como portada “Dos niños amenazados por un ruiseñor”, de Max Ernst.

A partir del momento en que Leonora Carrington y Max Ernst se conocen, confluyen en este libro los personajes más representativos del surrealismo, Breton, Man Ray, Picasso, Magritte, Luis Buñuel, Remedios Varo, entre algunos otros. Leonora se convierte en una de las favoritas de este gremio artístico originado en Francia durante los años veinte liderado principalmente por André Breton.

Pero la Segunda guerra mundial se encargaría de separarlos para luego volver a reunirlos, un encuentro fugaz en el que Leonora debe decidir entre seguir con la vida que tenía antes de la guerra y del Cardiazol que le suministraban en un sanatorio español o entrar al nuevo mundo de la mano de Renato Leduc quien bien decía: “En la vida uno debe hacer lo que le de la gana porque frase que comienza con hubiera querido, vale para una chingada”

Leonora Carrington

Leonora siempre fue de esas personas que hizo “lo que le dio la gana”, desde su niñez reclamó los privilegios de los que disfrutaban sus hermanos por el simple hecho de ser hombres, lo que le llevó a tener una relación distante con su padre, pero por esa misma fuerza de mujer que va por la vida sin miedo, sobrevivió a la guerra, se mudó de continente, conquistó corazones, pintó, escribió y se convirtió en un referente importante de las artes plásticas.

Poniatowska retrata un personaje que bajó a los infiernos y que resucitó en el surrealismo, no considero que este libro sea una biografía, menos aún una crítica a su obra, se trata de un homenaje a su rebeldía, su talento y su afán por compartir su vida y sus sentimientos a través de lo que amaba, pintar.

Elena Poniatowska
columnista: Mery Giselle

La verdad sobre el caso Harry Quebert.

portada-verdad-sobre-caso-harry-quebert_grandeHoy en día leer es una pasión para muchos y una tortura para otros, yo soy de esos últimos, de los que el gusanillo por pasar las páginas de un libro nunca le picó.

Leer siempre me ha costado mucho y eso a pesar de que mi padre era un gran ejemplo de devorador de libros, podría pensar que fueron esos libros de autores clásicos obligados a leer en la escuela los que me impidieron aficionarme a la lectura, aunque al final fue mi pasión a la caja de tubos catódicos.

Años después, me encuentro con mi yo adulto junto a las ganas de hacer cosas nuevas, lo que me anima a intentar leer, aunque con trampa, ya que me hago con un e-book, para ver si las nuevas tecnologías se alían con las letras y me aficionan a la pasión de unos y tortura mía.

Me encuentro con mi e-book y una serie de recomendaciones de la máquina, todas me llevan a los más vendidos, si se venden “pienso” deben de ser buenos, la lista se me hace corta pero tengo que decidirme y hago varios descartes mediante la siguiente regla  “Si el nombre del autor no te suena y está entre los más vendidos, cómpralo” ciñéndome a esas palabra me encuentro con -La verdad sobre el caso Harry Quebert- escrita por el suizo -Joël Dicker muy conocido en su casa pero cuyo nombre jamás escuché.

Verano es igual a tiempo Libre = calor = playa y yo con mi e-book y mi título, tumbado en mi toalla bajo una sombrilla, dispuesto a leer de manera voluntaria, sin necesidad de hacer un resumen o presentar un trabajo a la maestra de literatura de turno. Me siento una persona más interesante que el día anterior, me dispongo a leer, enciendo mi aparato y… como no, pasa una muchacha en bikini que me hace abortar la operación, al rato vuelvo en sí y leo.

Un libro sobre un escritor, un escritor de éxito, algo que jamás seré y por lo tanto no me puedo sentir identificado hablando del negocio de los libros y el bloqueo mental de los autores, ¿Dónde está la novela policiaca? me pregunté en las primeras páginas, pensando que me había equivocado de libro de verano. Páginas después, la novela sale de la gran ciudad, del postureo de los intelectuales y se mete en un pueblo del pasado del protagonista, donde el escritor termina siendo un investigador aficionado, jugando con sus recuerdos y sus antiguas amistades. Dentro de este panorama encuentra un asesinato y multitud de extraños personajes que dan vida a un peculiar pueblo del estado de “New Hampshire”.

Increíblemente entusiasmado por los capítulos me voy abstrayendo de mi alrededor y empiezo a empatizar con ese personaje contemporáneo a mí, que escribe y  que ya no le quedan ideas, está en esa edad en que los mitos caen y vives la terrible crudeza de la realidad, pero volviendo a la novela, juega de forma fácil con los tiempos y se hace fácil de leer, los capítulos están muy logrados y te intrigan sin dejar de sorprenderte, los detalles que muestra son los justos, pero te hacen ver claramente cómo sería vivir en la pequeña ciudad costera de Aurora.

No quiero describir más la novela, sólo digo una cosa, gusta e inquieta en los mismos términos. Sin darme cuenta terminé un libro.

Héctor, informático, interesado en vivir la vida dura de millonario, disfrutar el tiempo libre y la coca cola light.
Héctor, informático, interesado en vivir la dura vida de millonario, disfrutar el tiempo libre y la coca cola light.

Dime quién soy.

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Debo decir que las novelas de tiempos de guerra no son lo mio, pero esta la recibí como regalo de cumpleaños de mi madre quien alimenta continuamente mi vicio lector

También debo decir que esta novela la considero un crimen ecológico, mil y pico de páginas contando una historia que podría haberse desarrollado exitosamente en la mitad del espacio y salvar algunos árboles. A continuación expongo mis razones para lo cerca que estuve de abandonar la lectura de esta monstruosidad.

A ver, la novela empieza con un periodista quien recibe encargo de averiguar la vida y milagros de su bisabuela quien había abandonado a su hijo (el abuelo del periodista) y de cuya existencia nadie hablaba. Como  el periodista estaba casi en el paro, aceptó. No sé ni cómo explicar lo irrelevante e insulso de este personaje que debía ser el hilo conductor de la historia.

En fin, la bisabuela se llamaba Amelia Garayoa. El tipo agarra la guía telefónica, llama a un par de Garayoas y, adivine, encontró a la familia de la bisabuela, fue a su casa y es explicó su cometido: averiguar sobre la vida de Amelia para ganarse los reales que le había prometido la tía (sí, la tía del periodista fue la del encargo).

Los familiares de Amelia, un par de viejitas muy viejitas, deciden ayudarlo. Sin embargo la ayuda estaba condicionada a que ellas debían leer lo que fuera que averiguara antes de entregárselo a la tía del encargo. Una vez aceptada la condición, proceden a decirle que hable con cierta persona, luego con otra y otra y otra… En algún momento, la tía abandona el proyecto y las viejitas deciden pagarle al tipo para que continúe.

Así, el periodista se encuentra viajando por todo el continente, hablando con gente que simplemente le daba un retazo de historia y luego lo mandaba a otro lugar a buscar otro retazo de historia. No es mala la idea para causar suspenso, si no fuera por las páginas perdidas en irrelevancias como la madre del periodista y las afiliaciones políticas del mismo. O la inexplicable reticencia de las ancianitas a ayudar a completar la historia y su mala actitud. Con decirles que el libro no se pone interesante sino hasta la página 600.

El estilo de narrador omnisciente que adopta la escritora es, en la práctica, imposible ya que los que narran la historia no estuvieron presentes durante los hechos, se basan en documentos históricos o diarios de otras personas salvo en algunas excepciones ¿Cómo saber el momento  exacto en que se desmayó una persona en la sala de torturas si no estuviste ahí?

En resumen, el periodista logra averiguar que Amelia Garayoa, su bisabuela, fue una espía que trabajó para distintas agencias, que pasó las de Caín en campos de concentración, fue violada, torturada y casi asesinada. Sin embargo, es un personaje sin profundidad, simple, que no logra despertar simpatía. Una burguesita comunista que decidió abandonar a su marido e hijo por otro hombre convencida que lo hacía por la revolución, pero que se indigna al saber que la nana de su hijo se ha convertido en la señora de la casa porque “eso es ser igualada”. No hay nada relevante en su persona salvo que era bella y muy delgada.

Y el periodista termina su asignación sin reflexiones ni emociones.

Y señores, el final es patético.

Este libro es un excelente ejemplo de buenísima idea y terrible ejecución. Si fuera editora, le hubiera dicho a Julia Navarro que escribiera todo eso como un diario y empezara la novela diciendo alguien lo encontró en un trozo de muro de Berlín.

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Melody Gray: lectoadicta desde los 3. Fanática de las palabras, sonidos y silencios. Para más información, visite mi blog: sereta.wordpress.com